Traducción al español del original en euskera por la RED VASCA ROJA.


      ENTREVISTA CONCEDIDA POR ETA A EUSKALDUNON EGUNKARIA Y PUBLICADA POR ESTE EL 17 DE MAYO.

      • Hay tres propuestas sobre la mesa: la de EAJ-PNV, la de EA, y la de la izquierda abertzale. Examinémoslas una por una, explicando los aspectos buenos y malos de cada una de ellas.

      Para empezar, hay que decir que sobre la mesa, por ahora, no hay más que una. Se lo dijimos claramente al PNV y a EA: no estamos cerrados [a discutir] nuestra propuesta; no creemos estar en posesión de toda la verdad. Estamos dispuestos a recoger cualquier propuesta que vaya en la misma dirección. Y decimos "en la misma dirección", porque todos estábamos de acuerdo en eso. En teoría, al menos, todos estábamos de acuerdo al fijar cuál era la última estación.

      Lo mejor de nuestra propuesta es que hace un diseño completo: recoge la realidad actual, tiene en cuenta la pluralidad de la sociedad vasca, ofrece medios y tiempo para cambiar las cosas, y al mismo tiempo da la posibilidad de materializar ese camino.

      Nuestra propuesta, en cambio, no es algo que tuviera que completar únicamente la izquierda abertzale, sino que todas las fuerzas democráticas debían interiorizar. Y por tanto, si en un principio no hay tal acuerdo en torno suyo, mucho más difícil será llevarla adelante. Pero también la sacaría adelante la izquierda abertzale "por sí sola", ya que [en realidad] no está sola, sino bien inserta en la sociedad vasca. La cuestión no es pues la representación o el peso electoral que pueda tener una fuerza abertzale, sino la influencia que alcanza mediante su trabajo y la de los sectores que implica. La izquierda abertzale ha influido durante mucho tiempo con su labor, en solitario, pero influyendo en su entorno e implicando a muchos sectores en diferentes ámbitos y luchas.

      • ¿Y las del PNV y EA?

      El PNV y EA no han hecho hasta ahora ninguna propuesta concreta. Han realizado declaraciones de intenciones, iniciativas para ubicarse políticamente, o planteamientos de laboratorio, que cualquiera podría hacer, pero que no responden a las necesidades de Euskal Herria.

      Si nos atenemos a sus declaraciones públicas y a los documentos internos, esto es lo que vemos: En los planteamientos del PNV falta la propuesta de una alternativa detallada, que precise adónde y cómo queremos ir. En el fondo, el problema está en el punto de partida, en concreto en las razones que les han llevado a hacer esas reflexiones. Ya que si el PNV hiciera una reflexión interna para definir su proyecto, para plantear cómo se podría construir, para decidir qué podría hacer para ello el PNV, sin duda tendríamos una propuesta detallada sobre la mesa, y quizá la oportunidad de llegar a un acuerdo. Por lo menos, se podría ver claramente de dónde adónde quiere ir.

      Pero si hay una motivación para esos planteamientos es que la izquierda abertzale haya hecho una propuesta abierta pero al mismo tiempo precisa, y haber querido darle una respuesta política; si hay una motivación es diferenciarse de la izquierda abertzale y el temor a la potencialidad de materialización y a la acogida que podría tener esa propuesta por parte de los abertzales.

      • ¿Pero en cuanto a su contenido?

      Parece que por ahora no tienen nada fijo. Pero en el método que tienen entre manos consideran como condición previa para emprender el proceso la aceptación del PP y el PSOE. Eso equivale a conceder a esos partidos un derecho de veto ¿Y si no están de acuerdo? ¿Se acabó nuestro pueblo? Nuestro pueblo no puede jugar a las 'quinielas', perder un tanto y retirarse; tiene que jugar todo el partido, porque ése es el único modo de ganar. Necesitamos el sujeto de siempre, el que jugará el partido completo.

      Nosotros pensamos que necesitamos un proyecto general, que nos proporcione un marco duradero para jugar en él políticamente. Lo mismo nos da que en un primer momento sean los españoles o los franceses los que dominen, lo más importante es el marco, porque sabemos que si se trabaja tendremos la posibilidad de la independencia y al final será eso lo que elija el pueblo. Para hacer la casa necesitamos un diseño vasco.

      Por parte del PNV y EA también hay aspectos positivos, todavía está abierta la posibilidad de poner sobre la mesa esos planteamientos, para llegar a una definición. Porque el proceso está abierto.

      • ¿Decís que el proceso está abierto?

      El proceso que en el verano de 1998 ETA, el PNV, EA, la izquierda abertzale, los sindicatos, grupos sociales, ciudadanos de a pie y todo el mundo acogió con toda ilusión, ese proceso está abierto. Y lo que ese proceso demanda es llegar a una definición y un acuerdo. Que encontraremos obstáculos y llegará la necesidad de cambiar el ritmo, en eso todos estamos de acuerdo. Acordaremos los ritmos, las adecuaciones, etcétera. Nosotros no tenemos prisa si la dirección, el camino y la meta están claros.

      Tenemos una seguridad: el punto?? en el que hemos puesto hoy en día el proceso está bien encaminado. Y los 'abertzales de a pie' dan por buenos algunos instrumentos, y en nuestra opinión, también son los más correctos. Y la izquierda abertzale, si pone toda la fuerza en ello, tiene posibilidades de llevar lejos el proceso, aunque sea sola. Como en el año y medio que ya ha pasado, por ejemplo a la hora de fijar ese solar de Euskal Herria, así como en los pasos organizativos que se han dado.

      No tenemos dudas de que si el PNV entra en ese planteamiento, el camino será más fácil, y se iniciará y culminará con mucha rapidez. De otro modo, será más duro, pero lo llevaremos adelante.

      • ¿Qué opináis de la propuesta que hizo Ibarretxe en el Club Siglo XXI de Madrid?

      Para seguir siendo lehendakari en Gasteiz con la ayuda del PSOE o el PP podría ser un plan adecuado, pero no para ofrecer soluciones a este pueblo. Está en una situación inestable ante los españoles, y quizá es así como hay que comprender las declaraciones que ha hecho y sus iniciativas fallidas.

      No es sino un ejemplo que muestra la incapacidad de Ibarretxe para reunir a todos los partidos en torno a una mesa. Además, por una razón bien simple, porque representa únicamente a una parte.

      Por otra parte, ¿cómo se puede decir que Lizarra-Garazi está superado, siendo como es el marco que ha conseguido mayor consenso en todo Euskal Herria? No puede hablar como si fuera lehendakari de Lizarra-Garazi. Otra cosa es decir que Lizarra-Garazi no ha conseguido que entraran PP, PSOE, PSN.... pero ése es hasta el día de hoy el marco de consenso más amplio que se ha conseguido nunca.

      Visto el alcance de los pasos que se han dado, sigue dándole vueltas a planteamientos obsoletos. Le vemos cada vez más con la actitud de Ardanza, y va camino de repetir sus mismos errores. La decisión de romper el acuerdo con EH y la identificación de la 'paz' con la interrupción de la lucha armada de ETA, poniéndola por delante de la solución política, expresan por dónde va.

      • Ahora se han dado a conocer algunas reflexiones internas de ETA. ¿Por qué?

      Antes de nada, una aclaración: nosotros hemos hecho llegar a la sociedad esas reflexiones. Después, un diario las ha conseguido y las ha publicado.

      Esas reflexiones eran para nuestros compañeros, y luego para la gente de nuestro alrededor. Su objetivo era dar noticia precisa del proceso acontecido y utilizarlas para posibilitar la reflexión. Pero junto a eso, hemos pensado que toda la sociedad vasca tiene derecho, e incluso necesidad, de saber qué ha sucedido. Si tiene que tomar parte en ese proceso, tendrá que saber en qué y para qué participa.

      En todo proceso hay momentos que precisan discreción, sobre todo en su inicio y mientras las cosas se van consolidando. Discreción, no ocultación. Nosotros hemos estado callados mucho tiempo, por más que en ese período hayamos tenido que oír de todo. Filtraciones, versiones interesadas, habladurías... En esos momentos no alzamos la voz para no obstaculizar el proceso, y sobre todo por evitar los ataques que podían sufrir el PNV y EA. Es decir, para no dificultar su situación y su participación.

      Pero a partir de determinado momento pensamos que la sociedad debía conocer el proceso, y así les dijimos igualmente al PNV y EA, que de otro modo la sociedad vasca se perdía en hipótesis, y lo que era más importante, no sabía quién le estaba encomendando el trabajo. Eso se podía hacer mediante palabras o acciones, aclarando la evolución del proceso, impulsando el trabajo en común, dando pasos prácticos...

      Una vez acabada esa fase, en cambio, hay que dar explicaciones. Pero no sólo nosotros, todos deben darlas. Qué se ha hecho, qué no, y por qué. Nosotros lo decimos lealmente, lo más detalladamente posible, cómo planteamos la iniciativa, qué propósitos y objetivos teníamos, qué reflexiones y valoraciones hacemos.

      • Hay quien dice que al hacer públicos esos documentos se estorba el proceso

      No entendemos esas críticas. ¿Engañar a la sociedad o andarle con mentiras le ayuda acaso en algo? Aquí el asunto no es decir una cosa o no decirla, sino si lo que se dice vale para algo o no. ¿Que al decir las cosas claras se ven más crudas? Quizá. Pero con vistas al futuro, se va facilitando el camino. Porque cuando se dé el próximo paso, la sociedad vasca ya sabrá de qué se trata.

      Si alguien se avergüenza de lo que aparece en esos documentos, de lo realizado, entonces sí que se convertirán en un problema. Avergonzarse del trabajo hecho, o querer protegerse por encima de todo de los ataques mediático-políticos españoles, eso sí que podría obstaculizar el proceso. En junio de 1998 asesinaron a Ignacia. Y un mes más tarde planteamos el acuerdo.

      Nosotros no creemos que al hacer públicas nuestras reflexiones estemos dificultando nada. Más aún, eso puede hacer más fáciles los eventuales acuerdos y que salgan adelante. En este ambiente embrollado, en esa competición entre los partidos, pueden surgir problemas. Pero lo fundamental es lo que todos decíamos, que ya es hora de irse definiendo. Nosotros nos hemos definido; la izquierda abertzale también ha definido su posición, y ahora faltan algunos por definirse.

      • ¿Qué opináis de la reacción del PNV y EA frente a la publicación de los acuerdos?

      Dejando a un lado esa discusión insensata acerca de si el acuerdo se firmó o no, parece que al menos algunos asumen lo acontecido. Ahí se reconoce un camino unificado, hasta cierto punto al menos, por parte del PNV y EA.

      Lo que hay que preguntarles es esto: ¿Estáis de acuerdo en lo que aparece en esos documentos? ¿Y por qué no se ha llevado a cabo? ¿Cuál es el problema? ¿Cómo es posible que durante catorce meses el PNV y EA no hayan dejado de hablar de un 'proceso de paz', cuando en ningún acuerdo, desarrollo o propuesta ha aparecido ese concepto, y por el contrario no hayan ni mencionado el proceso de construcción nacional? El verdadero problema es ése. Ellos son los que le están mintiendo a la sociedad vasca, cuando dicen que estamos en un 'proceso de paz'.

      Algunos andan diciendo que ETA le ha 'dado la razón' a Mayor Oreja, cuando dijo que ese no era un proceso de paz, sino un proceso de construcción. Pues bien, el PNV y EA tenían que habérselo confirmado rotundamente cuando lo dijo por primera vez: "Sí señor, en eso andamos, porque eso es lo único que traerá la paz a nuestro Pueblo".

      • El PNV y EA han dado a conocer otro documento. ¿Por qué no lo hizo ETA?

      ETA no ha publicado esas cartas, del mismo modo que no ha publicado otras muchas cartas que se han cruzado a lo largo del proceso. En esas cartas se les decía que los apéndices añadidos por ellos a los acuerdos que las tres partes firmamos no serían tenidos en cuenta. Y eso aparece así, con toda la claridad necesaria, en las reflexiones que hemos dado a conocer.

      Al mostrar esas cartas, dan a entender que ETA las guardaba deliberadamente, quizá con el propósito de ocultar que no se había alcanzado un acuerdo. Nosotros no tenemos ningún problema, aparte de cuestiones de espacio, para hacer públicos esos documentos, y lo mismo todas las cartas que hemos cruzado con otros tantos agentes sociales y políticos. Pero no aportan nada nuevo al contenido de las reflexiones. Ésa es la única razón.

      • ¿Hay relaciones ahora con el PNV y EA?

      Sí. Como las que tenemos con muchos otros agentes políticos, sindicales y sociales. Más aún, creemos que es necesario mantener esas relaciones.

      No hay más que ver hasta qué punto de gravedad llegamos en la época en que no teníamos relaciones. En el momento en que hicimos nuestra propuesta de acuerdo, la izquierda abertzale y el nacionalismo regionalista estaban al borde del enfrentamiento, como consecuencia de la incomunicación y de las distintas estrategias. Pero si no había relaciones, no es porque la izquierda abertzale no las deseara. Quien se levantó de la mesa de Txiberta fue el PNV, y quien se ha mantenido deliberadamente alejado ha sido el nacionalismo regionalista.

      ETA ha propuesto en este proceso una vía para situar en el mismo camino esas dos tácticas que cada uno ha recorrido por su lado.

      • ¿Dónde está, en opinión de ETA, la clave de la falta de acuerdo?

      Para resumir, en el marco autonómico que es vástago de la constitución española. O en el temor del PNV a salirse de ese marco. El PNV se aferra continuamente a ese marco, y no quiere abandonarlo. Y lo que quisiéramos saber son las verdaderas razones para aferrarse a él tan ardientemente; qué presiones o qué intereses andan por medio.

      Lo que está claro es que la lucha armada no es la clave de la falta de acuerdo, ya que tienen en sus manos la fórmula para desactivarla. Si alguien ha definido la vía para llegar a un escenario nuevo, ha sido la izquierda abertzale.

      Una de las respuestas que dieron al planteamiento que nosotros les hicimos al PNV y EA fue que ese planteamiento generaría conflictos. Pero tampoco ésa ha podido ser la clave del desacuerdo, porque si hay conflicto, lo hay desde hace tiempo, y por eso estamos luchando.

      Si entienden ese conflicto en sentido electoral, en cambio, habrá que reflexionar. Nosotros proponemos dar la palabra a Euskal Herria, y así sabremos dónde se sitúa, y cuántos ciudadanos son partidarios de un proyecto, y cuántos de otro. Pero no haremos otra vez sobre esa base una nueva partición geográfica, dejando a un lado a los eskualdes que se manifiesten en contra, como hizo el PNV con el sistema autonómico. El primer paso es precisamente ése: que todos los ciudadanos vascos tengan los mismos derechos, superando la división geográfica y social actual. Y entonces se verá si somos mayoría o minoría. Sobre esa base.

      • Pero está a la vista que lo que propusisteis en el segundo acuerdo no alcanzó un consenso. ¿Cuál fue el fundamento de esa propuesta de un segundo acuerdo?

      Algunos abertzales asumieron el marco autonómico, pensando que llevaría a otra fase. Nuestra lectura fue que los planos de esa construcción eran españoles y no llevarían a ninguna parte. Hoy día se ve que no sólo no se ha avanzado, sino que eso que tenía que ser un hogar se ha convertido en un recinto fortificado. El abertzalismo se encuentra ahí en una situación de asedio. Si nos atenemos al punto de vista del PNV, no se puede salir de esa casa, ni mucho menos "hacer incursiones para recuperar otras regiones (Nafarroa, Lapurdi y Zuberoa)", y además existe el peligro de perder la propia casa. ¿Cómo es posible que en Araba, el lugar donde el nacionalismo regionalista ha realizado mayores inversiones, estemos al cabo de veinte años ante el peligro, como ellos mismos dicen, de "perder Araba"? Naturalmente, se referían a la pérdida de la Diputación.

      Ese instrumento no concede oportunidad para dar pasos hacia el futuro, ni siquiera para mantenerse tal cual, ya que un cambio coyuntural podría hacer que los españoles, que para ellos son como el coco, se hicieran dueños de ese instrumento, como ha sucedido en Araba, y como puede suceder en cualquier momento con el Gobierno de Gasteiz. Ese marco autonómico es la imagen del pasado.

      La izquierda abertzale ha señalado que lo que necesitamos es una construcción nueva, que hoy día no es sino una pequeña chabola pero que debemos ir agrandando. Y, claro está, para alzar una nueva construcción, si se sacan las herramientas del lugar donde no sirven para nada, la transición será más fácil. Así pues, diseñemos esa transición, y utilicemos los instrumentos de que disponemos para poner en pie la nueva casa. Si el PNV y EA siguen en las mismas, acabarán por hacer inservibles incluso esos mínimos instrumentos existentes, y nos llevarán a un proceso sin transición.

      Ese marco nuevo que planteamos no es la independencia. Pero Euskal Herria tendrá los instrumentos suficientes para salir adelante como pueblo, y los que se sienten ciudadanos vascos tendrán un marco de referencia y capacidad para llegar algún día a la independencia. Y, naturalmente, la izquierda abertzale impulsará también su proyecto social. Ya que todas las opciones serán libres, cosa que hoy no sucede.

      La diferencia entre el primer y el segundo acuerdo es ésta: el primero era un acuerdo entre abertzales; el segundo, en cambio, será la creación de un marco democrático abierto para todos los ciudadanos vascos y todas las fuerzas.

      • ¿Qué tipo de criterios empleáis para definir al ciudadano vasco y para poder participar en ese proceso?

      Todo ciudadano que se considere a sí mismo vasco tiene derecho a participar en ese proceso, haya nacido donde haya nacido. Eso quiere decir que cada uno tendrá que elegir si quiere ser español o francés, o tener la ciudadanía vasca. Así pues, en Euskal Herria un ciudadano será inmigrante mientras quiera. Porque cuando quiera podrá convertirse en ciudadano vasco, siempre que respete los derechos de Euskal Herria.

      Un inmigrante debe poder mantener y desarrollar la cultura, lengua, religión e ideología que quiera, siempre que no trate de imponérsela a los demás. A lo largo de la historia hemos probado suficientemente que aun oprimidos y en mala situación hemos estado abiertos al mundo, y tenemos que hacer una apuesta por una sociedad progresista, porque nuestro abertzalismo es integrador.

      • ¿Pero hay condiciones en la Euskal Herria actual para llevar a cabo ese proceso?

      Acabamos de decir que sí. Más aún, en nuestra opinión, están dadas todas las condiciones para llevar ese proceso hasta el final. Lo único que falta es la definición del PNV y EA.

      • ¿El problema es la falta de confianza? ¿El PNV teme acaso que estéis buscando sustituirle?

      Nosotros no estamos en esa pelea politiquera. Pero hay datos clarificadores. Cuando estábamos a mediados del acuerdo de alto el fuego, ¿qué operación realizaron el PNV y EA en las elecciones municipales? Para que la Diputación de Gipuzkoa no quedara en manos de EH, formalizaron una lista común, no para quitar sitio a los españoles, sino para obstaculizar la victoria de EH. En Araba y Gasteiz no habrían perdido, si desde que se creó Lizarra-Garazi hubieran propuesto iniciar un trabajo conjunto. Nosotros podemos tener una opinión formada acerca del PNV, pero les proponemos un plan preciso para llevarlo a cabo juntos, y en la medida en que lo hagamos, estaremos de acuerdo o no.

      • ¿Pero cómo se cultiva esa confianza?

      En la práctica es como se demuestra y se fortalece, no en torno a una mesa. La confianza es algo que se gana y se estabiliza en el trabajo. En el espacio que abrimos con nuestra iniciativa había una oportunidad e instrumentos para recuperar la confianza. Alguien tendrá que responder por qué se dejó perder en vano aquel ambiente generador de ilusión que se creó en septiembre de 1998.

      • ¿Sois conscientes ambas partes, también ETA, que los abertzales de a pie no os perdonarán el no haber llegado a un acuerdo entre abertzales?

      Lo que lo podrían perdonar nunca los abertzales de a pie sería dejar pasar la oportunidad que en este momento tenemos ante nosotros. Que Euskal Herria perdiera de nuevo la oportunidad de ser dueña de su propio destino. Ya que el acuerdo no es nada por sí mismo, sino un instrumento para alcanzar algo.

      Pero a esa pregunta se le puede dar la vuelta: ¿somos conscientes de todo lo que queda por hacer en esta nueva situación política que se ha creado actualmente?. Se precisa esfuerzo, compromiso, implicación y muchas otras cosas. Y la pregunta es ésta: ¿estamos dispuestos a hacer el esfuerzo que pide un pueblo que como el nuestro se encuentra destrozado? ETA ha respondido con una afirmación vigorosa. Y le hacemos al PNV y a EA la misma pregunta. Cada abertzale de a pie debe hacerse la misma pregunta: "¿Qué hemos hecho hasta ahora? ¿Y qué debemos hacer de ahora en adelante?"

      Ligado a lo anterior, ¿a esos abertzales de a pie se les han dado instrumentos suficientes para avanzar? ¿Los agentes políticos, sociales y sindicales les han ofrecido opciones suficientes para desarrollar la construcción nacional? La ilusión estaba ahí, y en nuestra opinión, la izquierda abertzale realiza planteamientos en distintos ámbitos para actuar, generar implicaciones, etcétera.

      En algunos sectores existe la impresión de que con el fin del alto el fuego todo se ha ido al garete. Pero no es así. En el verano de 1998, después de muchas luchas y trabajo previo, se inicia un proceso. Antes no existía. Y ahora hemos conseguido iniciarlo.

      • ¿Por qué no hubo presencia de HB en las reuniones celebradas con el PNV y EA para buscar un acuerdo?

      El punto de partida de esa iniciativa era de ETA. Y en el diseño elaborado por ETA hay cuatro puntos básicos: uno, el compromiso de alcanzar una institución soberana; segundo, conseguir acuerdos sectoriales de mínimos con las fuerzas partidarias de Euskal Herria; tercero, cortar las relaciones con las fuerzas españolistas contrarias a Euskal Herria; y cuarto, la interrupción de las acciones armadas por parte de ETA.

      En lo que se refiere al primer punto, la izquierda abertzale impulsa desde hace tiempo esa vía; por tanto, no pensamos que ahí hubiera nada más que firmar, a no ser las propuestas de acuerdo que las organizaciones de la izquierda abertzale desarrollan en la política cotidiana. La Izquierda Abertzale ya está en esa parte del acuerdo. En cuanto al tercer punto, la izquierda abertzale, evidentemente, no tiene nada que romper. En lo que respecta al cuarto punto, HB no tiene nada que decir, porque no practica la lucha armada.

      Así pues, no pensamos que fuese necesario que HB participara en el acuerdo formal.

      • Acabáis de mencionar un acuerdo formal. ¿Por qué hacéis esa distinción?

      El acuerdo es una tarea que debemos llevar a cabo en torno a ciertos puntos que pactamos, más que lo que puede aparecer en un papel. Y especialmente en esa tarea de la construcción, si alguien trabaja es la izquierda abertzale, ya sea HB, ya sea EH. Desde esa perspectiva, HB participa en ese acuerdo, más que cualquier otro. Por tanto, ese acuerdo que aparece en un papel abre la vía a ese proceso, y quien ha cargado sobre sus espaldas la mayor parte de la tarea ha sido la izquierda abertzale. Partícipe directo ha sido, pues, pero en el trabajo.

      Sin embargo, en la respuesta que dimos al PNV, en ésa que ellos han hecho pública luego, les decíamos que nosotros estábamos dispuestos a tener reuniones a dos, a tres o múltiples. La cuestión no es dejar fuera a HB o a cualquier otra fuerza política, sindical o social. Ese acuerdo fue el inicio, que más tarde debía abrirse a otros.

      Pero si vamos al núcleo del asunto, son el PNV y EA quienes repiten una y otra vez que ETA dejó fuera del acuerdo a HB, como si la hubiera marginado. ¡Y para decir eso después de veinte años de mantener en un ghetto a la izquierda abertzale, verdaderamente hace falta valor!

      HB nunca ha tenido una participación más abierta en el acuerdo social, en la dinámica y en todas las tareas, entre otras cosas porque el PNV y EA han levantado por fin el veto que hasta entonces le tenían impuesto. Es innegable que el acuerdo ha contribuido a ello. Del mismo modo que ha ayudado, en nuestra opinión, que HB no participara formalmente.

      Esta última reflexión también nos parece necesaria, ya que aunque el PNV y EA no han cumplido ese acuerdo, sigue siendo posible trabajar conjuntamente con HB. ¿O es que alguien pretendía algo distinto?



      • Dijisteis que el PNV y EA tenían la «responsabilidad política» del fin de la tregua, pero las acciones armadas han ido contra el PSE-EE, las fuerzas armadas españolas y periodistas. ¿Cómo se entiende eso?

      Los enemigos de Euskal Herria son España y Francia, y contra ellos activamos nuestra lucha armada. En determinado momento se adopta el compromiso de hacer frente al ataque entre todos de otro modo, pero como ha demostrado la experiencia de año y medio, por desgracia nos toca de nuevo hacer frente a la oleada opresora de los españoles mediante la lucha armada.

      • ETA renueva lo que dijo en anteriores entrevistas, esto es, que el PNV y EA no son objetivos de las acciones armadas, salvo responsables policiales...

      La responsabilidad política de que el proceso no avance es del PNV y EA. Pero nosotros no hacemos la lucha armada contra el PNV y EA, sino contra los enemigos de Euskal Herria.

      • El PNV y EA están pidiendo de nuevo un alto el fuego, porque las acciones armadas obstaculizan el trabajo conjunto entre abertzales...

      Ellos saben bien que eso es mentira, que lo que obstaculiza la colaboración entre abertzales es otra cosa, esto es, la falta de definición del PNV y EA a la hora de precisar el proceso. O el bloqueo de Udalbiltza, la inercia de Batera... es decir, la falta de trabajo. Pisar el freno es lo que impide la colaboración. Cuando hay lucha armada se alarman; cuando no la hay, en cambio, se tranquilizan y el trabajo común que estaba en marcha se frena o se detiene. ¿Qué es entonces lo que obstaculiza? A nuestro juicio, como antes hemos dicho, la falta de definición y de trabajo.

      Sea como sea, la lucha armada podría ser un obstáculo o una excusa para encauzar las relaciones con ETA, pero de ningún modo para la colaboración entre las fuerzas o los abertzales de a pie. Ya que ese trabajo en común no tiene por qué basarse en concesiones u ofertas mutuas, sino en el compromiso y el trabajo para hacer frente a los problemas que tiene nuestro pueblo. Y en eso todos debemos estar de acuerdo y dispuestos en cualquier situación.

      • Las declaraciones de alto el fuego, si es que han de tener eficacia y fuerza, no pueden darse con frecuencia. La próxima tendrá que ser definitiva... ¿Qué se necesita?

      Es lamentable medir la eficacia en función de [las declaraciones de] alto el fuego, ya que eso quiere decir que se mide únicamente en función de la lucha armada. Nosotros hemos perfilado el diseño hasta los últimos detalles, todo lo que hace falta es saber qué aportan los demás. La cuestión no está en saber cómo será el próximo alto el fuego, si parcial, definitivo, interminable o qué. Lo que hay que saber es qué proceso llevaremos adelante para superar el conflicto político que atraviesa Euskal Herria; y según eso será la decisión que se tome. ETA ya tiene hecha su reflexión, y ha dicho cuándo será definitiva. Por curioso que parezca, ETA pone sobre la mesa la discusión política, y los partidos políticos, en cambio, lo que ponen es la discusión militar.

      • ¿Cuál es esa reflexión?

      Tienen en sus manos la propuesta para detener la lucha armada, y la capacidad para hacerlo. También le pueden poner fecha. Que hagan un planteamiento concreto.

      • ¿Qué valoración hacéis del alto el fuego?

      Considerándolo desde una panorámica general, en nuestra opinión Euskal Herria está mucho mejor ahora que hace dos años. Hay una gran diferencia, para mejor.

      • ¿En qué basáis esa opinión?

      Algunos pueden lanzar una mirada pesimista, pero si el objetivo era definir el solar de Euskal Herria, eso se ha puesto en marcha y el proceso se ha aclarado. En la izquierda abertzale se ha producido un gran avance en esa cuestión. La resistencia que hemos mantenido durante veinte años y las tareas de construcción han posibilitado otros tantos pasos adelante.

      • ¿Qué otros avances veis?

      Tomar a Euskal Herria como referencia es el más importante. De ahí surgen estructuras como Udalbiltza o la participación en Lizarra-Garazi de agentes de toda Euskal Herria. Udalbiltza es todavía una realidad pequeña, un brote, pero tiene un gran potencial de desarrollo. Que el propio PNV haya comenzado a ocuparse de Euskal Herria, y no de Euskadi; el gobierno de Francia está metido en el conflicto político, antes sólo con su actividad represiva, pero ahora tiene problemas políticos concretos: el departamento, la oficialidad del euskara, la propia Udalbiltza... Con vistas al futuro el camino está delimitado por esa vía, no sabemos si será más rápido o más lento, según la definición que hagamos. Pero el logro mayor de estos últimos ocho años ha sido marcar el camino y comenzar a andar. Lo que entonces no era más que una hipótesis hoy está en marcha. La izquierda abertzale, al menos, ha emprendido el camino hacia una estructuración del conjunto de Euskal Herria.

      El reto y la tarea que tenemos de aquí en adelante es éste; sobre este solar, alzar una casa nueva y tomar todas las decisiones entre los que vamos a vivir en ella.

      • ¿Hacéis [entonces] una valoración muy optimista?

      Hay componentes negativos. Habríamos podido llegar más lejos, existía la posibilidad para eso. Hemos sentido frustración, rabia y dolor por no haber llevado esa posibilidad más lejos. El problema ha surgido de la falta de definición de la situación. La parte buena es que se ha hecho mucho, y la mala que se podría haber hecho más. Si se hubieran activado todas las fuerzas en presencia, si todos los abertzales se hubieran puesto a la tarea, el contexto de esta entrevista y su tono podrían haber sido muy distintos.

      • ¿Qué opináis de la actitud que ha mantenido el Gobierno de España en la reunión que tuvo con ETA? ¿Cuáles fueron sus objetivos?

      En el acta aparece claramente cuál era su planteamiento: que eran representantes de un presidente de Gobierno, y que por tanto tenían una capacidad limitada. Para resumir, era la primera vez en diez años que representantes del Gobierno de España y de ETA se sentaban en torno a una mesa; con pocos puntos de acuerdo, porque no había comprensión o sintonía, como es normal en ese tipo de encuentros. Pero como también es normal en un primer encuentro, dejando abiertas las puertas para vernos de nuevo.

      La cuestión es que luego no respetaron los puntos más básicos: proteger el papel de los mediadores, y la forma de dar a conocer lo tratado en la reunión. En concreto, que sería ETA quien la daría a conocer, y que por su parte habría una confirmación. Sobre todo por no crear expectativas falsas, ya que estaba por ver qué podía dar de sí la reunión.

      • ¿Podéis recordar qué le pidió ETA al Gobierno de España en esa reunión?

      [Se les preguntó] si iban a respetar o no el proceso emprendido en Euskal Herria. Es importante subrayar que ETA no fue a esa reunión como representante de Euskal Herria. Siendo ese Gobierno quien lo había solicitado, ETA se presentó como una organización política que practica la lucha armada y que se encontraba en una situación de alto el fuego.

      • ¿Fue [pues] el Gobierno quien hizo la petición?

      Sí. Nosotros hemos hecho más de una vez emplazamientos al Gobierno de España, pero en lo que se refiere a esa reunión concretamente, el proceso empezó con las declaraciones de Aznar, cuando dijo que daba su aprobación a reunirse con ETA. Y apreciamos entonces un cambio de actitud. Por parte de ETA siempre ha habido una actitud abierta a reunirse.

      De todas formas, lo extraño es que la petición del Gobierno de España llegó justo cuando ETA tenía menos interés en reunirse con ese Gobierno, ya que en Euskal Herria se había iniciado el proceso político. Y en la medida en que nuestro proceso avance, los gobiernos de España y Francia tienen menos que decir. Tanto mejor si se quedan tranquilos en un rincón y dejan en paz a Euskal Herria.

      • Así pues, ¿los gobiernos de España y Francia no tienen nada que hacer?

      Un proceso de negociación positivo, sin duda, facilitaría todo el proceso, y hemos estado y seguimos estando abiertos a él. Por decirlo de alguna forma, el cambio sucede cuando se da a conocer la 'Alternativa Democrática' y las cosas se van aclarando; cuando se define qué hay que hacer con los gobiernos de España y Francia y cuál es el proceso que se debe emprender en Euskal Herria. Ahí definimos como sujeto a Euskal Herria.

      • ¿Esos puntos que habéis mencionado antes fueron decisivos para renunciar a la segunda reunión?

      Sobre todo lo que se refiere al primer punto: dar a conocer quién era el intermediario, como se hizo aquel verano -esa filtración se produjo inmediatamente- dejaba sin protección aquel marco. Eso expresaba una tremenda falta de seriedad.

      En ese primer contacto, las dos partes no podían estar más alejadas entre sí. La única base que había, casi, era el intermediario, que sería testigo y podría llevar adelante el trabajo de seguimiento. Así pues, no es una cuestión de formas: la única base que existía prácticamente, se la cargaron.

      Aun siendo enemigos, se llegó al acuerdo de que había que hablar, pero a la hora de hablar hay que cuidar el marco, tanto para ellos como para nosotros.

      • Aparte de la reunión, ¿cómo consideráis la actitud que ha mantenido en esos dieciocho meses el Gobierno de España?

      Saboteadora. Después de haber querido mantener durante años una imagen de conflicto policial, acepta que hay un conflicto político y que ese conflicto político y ve que ese conflicto político se le escapa de las manos, y se esfuerza por intensificar la vía represiva; no sólo contra ETA, sino también contra la izquierda abertzale, y contra Lizarra-Garazi, contra todos los agentes.

      El Gobierno de Francia ha pensado durante mucho tiempo que no tenía problemas políticos, que se trataba de un problema policial, y además no demasiado urgente. Y en ese momento se encontró con el problema político. Y se le nota el nerviosismo: ante el problema político alzar muros, responder "no, no, no" a todos los planteamientos, y aferrarse a la represión.

      • ¿Ha habido más contactos con el Gobierno de España?

      Después de que la organización cortara esa vía, nombramos públicamente algunos interlocutores. El camino está ahí, y desde entonces no hemos tenido más noticias.

      • ¿Habéis tenido contactos con el Gobierno de Francia?

      Hemos dicho que la actitud del Gobierno de Francia, desde siempre, ha sido negar [la existencia de] el conflicto político. Ahora el problema político se les aparece claramente, y por nuestra parte la actitud ha sido casi idéntica con ambos gobiernos. Por lo tanto, también a él le hemos hecho llegar un mensaje oficial. Pero no han tenido arrojo o responsabilidad. Y no tenemos confirmación de que lo hayan recibido, por tanto, no sabemos siquiera si les ha llegado el mensaje.

      • El obispo Uriarte ha reconocido públicamente que hizo el papel de mediador. ¿Qué opináis de su labor?

      No creemos que haya nada que decir al respecto a través de la prensa.

      • Ni el Gobierno francés ni el español han hecho nada para arreglar el problema de los presos...

      En lugar de empezar a arreglarlo han endurecido la situación. Y la razón es tan simple como cruel: para no quedarse totalmente fuera del proceso emprendido en Euskal Herria, quiere emplear «rehenes». Por lo tanto, endurece la situación de esos «rehenes», pensando que así conseguirá hacer presión y poner freno al proceso político.

      • La sociedad de Euskal Herria tiene interiorizado que con los presos no se cumple la ley. ¿Qué hace falta para activar ese convencimiento general?

      Los presos 'están' hoy día en Euskal Herria, aunque no estén físicamente; su reivindicación está inserta en la sociedad vasca. Antes era un problema de los presos y de los familiares; ahora, en cambio, la conciencia de esa injusticia es de toda la sociedad vasca. La sociedad vasca también ha asumido esa responsabilidad, y así lo ha manifestado de múltiples formas: en el Parlamento de Gasteiz, en las plataformas locales, o desde los ayuntamientos. Otra discusión es cómo alcanza la sociedad vasca esos derechos y que su palabra sea respetada. Por desgracia, ese paso no se ha dado hasta hoy con toda la efectividad necesaria.

      • El PNV no participa últimamente en la plataforma Batera...

      Podríamos decir que es la escenificación de la actitud que ha mantenido en el último año y medio. Pero el del PNV no es el único caso. Cuando la lucha armada estaba activada, todos hablaban de la situación de los presos. Una vez llegado el alto el fuego, algunos han silenciado y detenido el tema de los presos. Pero si lo de los presos no se arregla "por las vías democráticas", ¿quién nos convencerá de que Euskal Herria puede conseguir la libertad "por las vías democráticas"? Verdaderamente, mala pedagogía generan la tibieza y el absentismo que han mantenido algunas fuerzas políticas y sindicales en defensa de los presos.

      • Un numeroso grupo de presos está en huelga de hambre, y para finales de mayo han hecho un llamamiento a la solidaridad a la sociedad vasca.

      Tienen toda la legitimidad para hacerlo. Lo más importante no es cuántas huelgas generales se hacen, sino si la sociedad vasca asume definitivamente esa tarea. Hay motivos, no para una huelga general, sino para muchas. ¿Por qué no se asume esa responsabilidad, si ése es el problema que une a más sensibilidades en nuestra sociedad? Qué quiere poner cada uno de su parte es lo importante, porque siempre hay condiciones para ser coherente.

      • ¿Sois más optimistas con respeto a Udalbiltza?

      Está en una situación parecida, pero tiene una potencialidad tremenda. Tiene que salir de los tratos entre los partidos, y conquistar para sí verdaderamente la identidad y el proceder de una institución de Euskal Herria; teniendo en cuenta toda la pluralidad de Euskal Herria, y cómo influye en los pueblos que no están en ella. Si antes de dar cada paso se tiene que aceptar en una reunión entre el PNV, EA y EH, eso no sólo significa condicionar el desarrollo de Udalbiltza, sino también traicionarla. Una cosa es que las fuerzas abertzales asuman el compromiso de la labor necesaria y pongan todo el esfuerzo que puedan en ese trabajo, y otra muy distinta adoptar únicamente las decisiones según la situación y los intereses de cada uno.

      ¿Cómo es posible que aún no hayan concluido los diagnósticos? ¿Cómo es posible que habiendo transcurrido más de un año, se trabaje aún a un nivel simbólico? ¿Para cuándo los proyectos concretos?. ¿Cómo es posible que Udalbiltza sólo cuente con un presupuesto de 400 millones? Si se quiere levantar la primera institución que Euskal Herria necesita y merece, hay que poner más medios. Y sobre todo, hay que trabajar más. Fanfarronería no, pero más dignidad y un poco más de orgullo sí que tenemos que mostrar los vascos, especialmente cuando hemos empezado a construir nuestra propia casa.

      • ¿Una Udalbiltza más desarrollada puede ayudar a desactivar la lucha armada?

      Una Udalbiltza desarrollada tendrá como consecuencia la estructuración institucional de Euskal Herria. Y si se lleva la misma hasta sus últimas consecuencias, si se construye el sujeto para desarrollar la palabra del pueblo vasco, más que la desactivación de la lucha armada, estará muy próxima la verdadera paz.

      A lo largo de esta entrevista hemos repetido muchas veces que están planteadas todas las posibilidades para culminar el proceso. Y la primera de ellas es la creación de Udalbiltza y la potencialidad de su desarrollo. Si en lugar de perder el tiempo en palabrerías, en falsos debates y en luchas electorales, se hubiera aprovechado para desarrollar Udalbiltza, quizá en estos momentos ya tendríamos construido el segundo piso de nuestra casa, y el debate y el trabajo actual sería la colocación del tejado.

      En definitiva, la clave es culminar el proceso constituyente, construir la nueva casa y adecentarla. La desaparición de la lucha armada la situamos nosotros en ese contexto, y así se lo hemos planteado al PNV y a EA en la propuesta política que les hemos presentado.

      • EH no se presentó a las elecciones españolas. ¿Qué os parece?

      Nos parece muy bien. Ha sido un gran paso, la izquierda abertzale ha contribuido a clarificar el marco, pues Euskal Herria no tiene nada que hacer ahí. Y viendo los resultados electorales nos ha sorprendido aún más la participación del PNV y EA. Si todos los abertzales hubieran renunciado en bloque a presentarse, el paso hubiera sido enorme.

      • Y si se hubieran presentado juntos...

      Habrían podido escuchar todos juntos los insultos de Aznar. No sirve para otra cosa; los electos vascos no tienen nada que hacer en las instituciones de España. No hay más que ver qué está haciendo Del Burgo en el grupo canario.

      • Navarra ya cuenta con un lehendakari del PP (UPN). En vuestra proyección política, ¿veis un lehendakari del PP en la CAV?

      Si, hay muchas posibilidades de que eso suceda. Pero eso no nos asombra ni nos preocupa. Ese marco está pensado para secuestrar la palabra del pueblo vasco dentro de la constitución y cortar el camino hacia la libertad. Pero eso sólo puede funcionar con la colaboración de las fuerzas abertzales.

      No nos preocupa una gestión del PP y el PSOE; hasta ahora la hacían o la condicionaban desde Madrid, y a esta marcha, lo harán desde Gasteiz. Es preocupante, en cambio, que siendo conscientes de las carencias y las limitaciones del marco creado por los españoles, haya algunos abertzales dispuestos a asumir una mera gestión de ese marco.

      • ¿Debería impedir la izquierda abertzale que hubiera un lehendakari del PP en la CAV?

      Esa no es la cuestión. Lo que tenemos que aclarar es qué hacer para que toda Euskal Herria tenga un lehendakari. Tenemos que diseñar la transición hacia un nuevo marco, y para ello emplear algunos instrumentos que hoy existen. Pero si el objetivo es mantener para siempre el marco actual, a nuestro entender la izquierda abertzale no debería participar en esa labor.

      En cambio, si el PNV y EA siguen en las mismas, esa gestión quedará en manos de los españoles. Pero, como ya hemos señalado, ese no es el problema, sino el enorme esfuerzo y la terrible elección que, llegados a esa situación, pedirán el PNV y EA a muchos ciudadanos vascos (entre ellos, a los que trabajan actualmente en la administración, a algunos movimientos que reciben subvenciones de la misma, a los trabajadores y periodistas de EITB, a los movimientos en favor del euskera, a las ikastolas...). Dicho claramente, la elección que se les planteará a algunos será ponerse al servicio de esos representantes españoles o quedarse en la calle; a otros se les pedirá que luchen por satisfacer sus necesidades, etc, etc. Y todo eso, por no emplear todos los medios e instrumentos que están o pueden estar ahí, para construir la nueva casa.

      Resumiendo, el PNV y EA no deberían perder más tiempo y deberían definir de una vez su posición y poner todos los instrumentos que están a su alcance al servicio de la construcción de Euskal Herria. De lo contrario, se quedarán sin instrumentos, ellos y también todos nosotros.

      • Es un futuro muy negro...

      Sabemos que para muchos abertzales será psicológicamente muy duro, y que de ahí se pueden derivar ataques muy violentos, pero harán abrir los ojos [a muchos]. El verdadero reto es utilizar el marco actual para construir uno nuevo. Debemos poner todos los instrumentos existentes al servicio de la construcción de la nueva casa.

      • ¿Lizarra-Garazi ha perdido validez?

      El acuerdo de Lizarra-Garazi ofrece un diagnóstico y un método para superar el conflicto. Y ese método no sólo no ha perdido validez, sino que incluso lo ha ganado, pues es un instrumento para superar un conflicto que sigue vivo y se ha intensificado. Por otra parte, en torno a ese acuerdo se ha conseguido el consenso más amplio logrado desde hace tiempo en Euskal Herria. Menospreciarlo nos parece un ejercicio peligroso.

      También tenemos que tener en cuenta de dónde proviene el discurso del supuesto camino de perdición de Lizarra-Garazi, y nos daremos cuenta fácilmente que es una idea dirigida desde Madrid. ¿Por qué? Porque Lizarra-Garazi es actualmente la representación de Euskal Herria ante París y Madrid. Representa el sujeto de Euskal Herria de cara a una resolución del conflicto. Eso no quiere decir que en un futuro no pueda ser otro, más institucionalizado o de otro tipo incluso.

      Nosotros. durante estos dieciocho meses, hemos actuado con lealtad en el marco de Lizarra-Garazi y, por tanto, hemos dado cuenta a sus miembros de todas las relaciones y diferencias con el Gobierno de España. Ese ha sido nuestro marco de lealtad con lo que llamamos negociación o «relaciones diplomáticas».

      Por tanto, quien quiera negar el conflicto político o desfigurarlo, tendrá que debilitar necesariamente el marco de Lizarra-Garazi. Debilitarlo o condicionar el desarrollo y la efectividad de ese marco mediante la presión de los medios de comunicación o de otro tipo. Lo peor es que algunos que han manifestado su adhesión a ese marco no sean capaces de hacer frente a esa presión y se apunten a ese juego sucio.

      • ¿Por qué no ha cumplido sus objetivos Lizarra-Garazi?

      No ha desarrollado toda su potencialidad, y algunos de los compromisos adquiridos no se han cumplido. No se han creado, por ejemplo, los Lizarra-txikis. No se han aportado unos recursos mínimos para alcanzar el objetivo. No ha habido una continua interpelación a los grupos que no se adhirieron, y se le ha puesto muy fácil a uno de ellos la posibilidad de abandonarlo. O algunos no se lo han creído, o a algunos les da miedo enfrentarse a los problemas en toda su dimensión.

      • Los cartógrafos de la Unión Europea está diseñando la nueva Europa. Eslovenia, Estonia, la República Checa, Eslovaquia, ... ¿Podría incluirse Euskal Herria en el nuevo mapa, o tendrá que esperar a nuevas ediciones?

      El primer paso es incluirlo en la cartografía de los abertzales. Si se incluye en el nuestro se incluirá en el de Europa. Tenemos que incluirlo en la vida diaria y en la práctica.

      • Algunos abertzales plantean esta posibilidad: entrar en Europa con lo que hay, porque es más importante -argumentan- entrar con lo que hay y ser alguien en Europa, y no esperar a toda Euskal Herria. ¿Qué opináis de eso?

      ¿Qué es entrar con lo que hay? ¿Tres provincias? ¿O dos sólo? ¿O sólo parte de esas dos?... ¿En función de qué se establecerá la nueva «partición»? Esa idea demuestra que esos abertzales creen que cada vez estamos peor, y no es así. Los que creen eso no ven que estamos mejor que hace veinte años. Somos un pueblo antiguo en historia, pero nuevo en conciencia nacional. Ahora estamos trabajando el enfoque total de Euskal Herria. Si hoy tenemos la posibilidad de unir a todo Euskal Herria, ¿por qué no hacerlo? Ese planteamiento que has mencionado, aparte de falso, es egoísta: «Cojamos eso, porque si no, sólo conoceremos la lucha armada, y los que vengan detrás arreglarán el desastre que nosotros dejamos».

      Índice home